I plan to post the entire thing in English when I'm done but I know some of you speak Spanish, so if you want here is the original.
Melina Marquíz era una muchacha muy extraña. Sus ojos anchos parecían como si siempre miraban a algo interesante. Su pelo se caía hasta su cintura en muchas trenzas largas, con cuentas nudosas en el medio y el termino. Su ropa era como si hubiera llegado de otro siglo, y otro lugar. (Un día Melina llevó un vestido con plumas amarillos que dijo fueron de su propio pájaro.)
En la escuela, Melina no tenía ni siquiera un amigo. Del primer día hasta el grado siete, nunca habló ninguna palabra. Los otros estudiantes aprendieron ignorarla, y muy pronto era como si no existiera.
Un día, Melina estaba caminando a escuela con su muñeca en su mano y vio Tulio Vergüenza, un niño de su clase, salir de detrás de un árbol. Tulio era un niño muy maleducado, y antes había intimidado a Melina por su extrañero.
“¿Qué estás llevando, Melina?”
Melina le miró fijamente con sus ojos anchos y agarró la muñeca en su mano. Sus cuerdas hicieron clic contra sí mismos con la brisa leve.
“Dámela.” Tulio trató de robar la muñeca. Melina la jaló contra su pecho. Tulio se reyó.
“Tan estupida.” Caminó hacía la escuela.
En sus clases Melina puso la muñeca en su bolsa para que nadie pudiera verlo. Se sentó con una espalda recta y canturreó a sí misma.
“Melina, que crees que Alberto estaba pensando en esta historia?” La profesora le preguntó.
Cuando no le contestó, Tulio se reyó en el fondo. La profesora suspiró. Todos los días trató de ocupar la niña, pero era como si fuera una fantasma.
Durante recreo, Melina sacó su muñeca de su mochila y se sentó en los columpios. Se columpió de ida y vuelta y murmuró en una voz baja a sí misma.
“¡Che! Perrita- está cien columpios.” Tulio estaba estando de pie al lado de los columpios, esperando. Melina siguió columpiarse.
“¡Eh! ¡Bájate! ¿Estás sorda?” Tiró en la cuerda del columpio, y con sorpresa Melina dejó de la cuerda. Se cayó a la tierra.
Tulio miró con horror mientras Melina se cayó cuarto metros de los columpios. Su cabeza hizo un crujido repugnante cuando golpeó en el poste.
Ahora los ojos de Tulio estaba anchos. “¿Melina?” dijo.



1 comments:
Haha, I was too caught up in the story to comment on this the first time around. You just HAD to leave this part hanging on such a cliff-hanger ;P
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